Llegas a este tramo de la costa cerca de Banyalbufar y lo primero que pisas es grava. Port des Canonge no tiene arena fina. Es un varadero. Un sitio real donde los vecinos dejan sus barcas pequeñas sobre la pendiente. Y se nota. Tienes por delante unos 70 metros de largo cubiertos de bolos y piedras grises que suenan al chocar con cada ola de la tarde. El agua es completamente transparente. Muy de los locales.
El ambiente en la orilla
Las embarcaciones descansan en seco esperando su turno para salir a faenar. El oleaje se mantiene moderado casi siempre. Esto te permite darte un baño tranquilo o ponerte las gafas de bucear directamente desde la orilla. Debajo del agua hay bastante movimiento. Por algo el submarinismo es la actividad principal de quienes vienen hasta aquĂ. TambiĂ©n verás alguna caña de pescar asomando entre las piedras. La ocupaciĂłn se queda a medio gas. Suficiente para ver ambiente en la zona pero sin tener que calcular los centĂmetros de distancia con la toalla del vecino.
Comer y aparcar
OlvĂdate de buscar duchas pĂşblicas. Tampoco hay lavabos ni socorristas vigilando. Vas a una cala rĂşstica sin servicios básicos a pie de agua. Ni pasarelas de madera. Pero no hace falta cargar con la comida desde casa. Escuchas el ruido de los platos desde los restaurantes que están a muy pocos pasos de la misma playa. Te sientas a comer algo con el mar de fondo. Si vienes en tu coche tienes aparcamientos habilitados cerca. Los que prefieren llegar navegando tienen el Port de SĂłller como el puerto deportivo más cercano para amarrar en condiciones.
Un sitio crudo. Sin filtros turĂsticos.
Foto: AndrĂ©s Nieto Porras from Palma de Mallorca, España, vĂa Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).
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