Llegas a este tramo de la costa de Calvià y ves los pinos casi tocando el mar. Cala Falcó está justo al lado de la urbanización de Cala Vinyes. Mide apenas 50 metros de largo por 60 de ancho. Arena blanca y muy fina. Y esa pinada que la rodea da una sombra natural muy densa que se agradece bastante a media tarde para escapar del sol directo.
La ocupación se mantiene en un nivel medio casi todo el verano. El agua parece una piscina de lo plana que suele estar en esta zona. Hay un quiosco que montan en temporada para tomar algo y puedes alquilar hamacas. Faltan algunas comodidades básicas como duchas o baños públicos, y tampoco hay servicio de socorrismo en la arena. Tendrás que apañártelas por tu cuenta y estar un poco más pendiente de tus cosas.
El agua y el atardecer
Bucear aquí compensa. La falta de oleaje deja el fondo a la vista y es muy fácil moverse por las zonas rocosas de los extremos buscando peces sin tener que pelear con la corriente. Tienen la etiqueta oficial de zona de deportes náuticos y alquilan material para salir un rato. También verás gente pescando desde las rocas más alejadas.
Si vienes navegando, el puerto deportivo de Portals Vells queda muy cerca. Pero lo que de verdad alarga las jornadas en esta cala es el final de la tarde. Ponen música para crear un ambiente chill-out directamente sobre la arena. A veces organizan pequeños espectáculos visuales mientras anochece. Te puedes quedar tomando algo tranquilamente con los pies descalzos viendo cómo se hace de noche cerrada mientras el personal recoge las últimas sombrillas.
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Fotografía: Lolagt, via Wikimedia Commons
