Mucha gente aterriza en la isla buscando la típica foto en la arena de la costa. Te bajas del avión en julio y parece que todo se reduce a sombrillas y chiringuitos. Si miras hacia el noroeste vas a ver una barrera de roca enorme que cruza el horizonte. Es la sierra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad. Detrás de las carreteras principales hay todo un mundo de montañas secas y reservas marinas que poca gente pisa realmente.
La sierra de Tramuntana
El tren de Sóller cruza este paisaje de piedra y te da una idea rápida de lo abrupto que es el terreno. La montaña corta el viento del norte. Vas a ver terrazas de piedra en seco aguantando olivares que llevan ahí siglos. Pueblos como Valldemossa o Deià están metidos en estos valles y el bosque de pino cubre las laderas. Si quieres caminar en serio tienes la Ruta de Pedra en Sec. Cruza la sierra entera. Subir al Puig de l’Ofre lleva unas cuantas horas de sudor y la vista desde arriba compensa bastante el esfuerzo físico. El Puig Major domina toda la zona desde las alturas.
Espacios protegidos y parques naturales
Hay varias zonas blindadas contra la construcción donde el paisaje sigue intacto.
S’Albufera
Queda justo en la bahía de Alcúdia. Caminar por aquí es totalmente plano. Entras en los observatorios de madera y puedes ver flamencos buscando comida. Es un humedal lleno de patos y aves migratorias. Las águilas pescadoras también paran por la zona. Te recomiendo llevar agua si vas a media tarde porque la humedad aprieta bastante entre los cañaverales.
Mondragó
El sureste tiene otro paisaje muy distinto. Cala Mondragó y s’Amarador se juntan con dunas y pinos de costa. El agua apenas cubre al principio y es muy transparente. Las familias suelen venir mucho por eso mismo.
Península de Llevant
Si prefieres no ver a tanta gente vete al noreste. Toca caminar un buen rato o alquilar una bicicleta de montaña para llegar a calas aisladas como Cala Estreta. Las antiguas fincas de la zona están rodeadas de matorral bajo y el terreno es duro.
El archipiélago de Cabrera
El barco sale desde Colònia de Sant Jordi y tarda una hora. Tienes que reservar sitio antes de ir porque el acceso está muy controlado para que no se llene de gente. Arriba hay un castillo del siglo catorce vigilando el agua. Debajo nadan tortugas y delfines por una zona que parece no haber cambiado en décadas.
Sa Dragonera
Frente a Sant Elm asoma esta isla de forma alargada. Los lagartos endémicos campan a sus anchas por las rocas. Las gaviotas de Audouin anidan cerca de los acantilados. Subir por los caminos hasta los faros te da una perspectiva muy amplia de toda la costa mallorquina.
Animales y vegetación local
Por las zonas altas de la Tramuntana puedes cruzarte con la cabra salvaje mallorquina. Su nombre científico es Myotragus balearicus y es todo un símbolo de supervivencia en la roca. Arriba también cazan los halcones peregrinos. Y el águila pescadora ha vuelto a volar por la isla después de un programa de reintroducción. Si caminas por el campo vas a notar enseguida el olor a romero y tomillo. El lentisco crece pegado al suelo. Cerca del agua salada de s’Albufera asoman orquídeas silvestres. Los pinos y las encinas son los únicos árboles que dan algo de sombra real cuando pega el sol del mediodía.
El fondo marino
La Reserva Marina del Migjorn protege grandes extensiones de posidonia oceánica en la zona sur. Esta planta es la que hace que el agua de Baleares sea tan transparente. Te pones unas gafas de bucear y ves bancos de salpas comiendo. A veces sale alguna morena de las rocas o encuentras estrellas de mar en la arena. Cala Varques es un buen sitio para tirarse al agua. En Cala Figuera hay agujeros azules que atraen a bastantes buceadores cada verano.
Cosas a tener en cuenta
Usa crema solar que no dañe el agua si vas a hacer snorkel. Las plantas marinas sufren mucho en agosto con tanta gente nadando. No te salgas de los caminos de tierra marcados. Deja a los animales tranquilos desde lejos y guarda la basura en la mochila hasta que encuentres un contenedor en el pueblo. Las normas de acceso cambian dependiendo del parque natural. Revísalas por internet la noche anterior para no llevarte sorpresas en la puerta.
