Tienes por delante más de cinco kilómetros de arena dorada. El Arenal y la Playa de Palma llevan décadas montando juergas enormes en la costa sur de Mallorca. Y aquí va una advertencia importante antes de seguir leyendo. La escena nocturna da muchas vueltas y los locales cambian de cara casi cada temporada. Los bares y discotecas concretos que menciono en este artículo son de hace unos quince años. Úsalos solo para hacerte una idea del tipo de ambiente que había en la zona. Tienes que comprobar por tu cuenta si siguen abiertos o si han cambiado por completo antes de plantarte en la puerta.
Qué hacer antes de que se ponga el sol
La mañana empieza tarde. Necesitas recuperar fuerzas alquilando una tumbona. El agua cubre muy poco en esta parte de la costa. La gente se dedica al paddle surf o se cuelga de un parapente sobre el mar. Hay un paseo marítimo larguísimo que conecta toda la zona. Lo cruzan ciclistas y gente en patines esquivando a los que van de chiringuito en chiringuito con un cóctel en la mano buscando algo de sombra mientras el sol pega fuerte contra el asfalto. Puedes coger un autobús para huir un rato del ruido. Llucmajor está muy cerca. O te vas a ver el humedal protegido del Parc Natural de s’Albufera.
El ambiente en la zona del Ballermann
El tramo de los famosos chiringuitos numerados se llena de gente en cuanto baja un poco el calor. Se escucha música schlager y pop comercial alemán a un volumen altísimo. El Ballermann 6 solía ser el punto cero de todo esto. Veías circular litros de sangría por las terrazas al aire libre.
Pero en esta zona hay opciones para otros gustos. En su momento, BCM Planet Dance en Magaluf atraía a los que buscaban producciones gigantescas con DJs internacionales. Mega Park era otra alternativa inmensa de la época. Si preferías el rock tenías sitios como el Excalibur o el Hard Rock Café poniendo metal clásico. Te cruzabas con pubs irlandeses y terrazas de estilo lounge con música house en la misma calle.
Comida fuerte a pie de playa
Los restaurantes de la zona sirven platos muy contundentes. Los locales alemanes sacan codillos espectaculares y raciones de salchichas para cenar fuerte antes de salir. Hay familias comiendo pizza en trattorias italianas. En su día había sitios como el Sam Saen Thai que preparaban platos tailandeses picantes y bandejas de sushi. Los arroces están por todas partes. Una paella o una fideuà compartida en un restaurante de la playa te soluciona el mediodía rápido.
Moverse por la zona y buscar cama
El aeropuerto de Son Sant Joan queda a solo diez minutos. Te subes a un taxi o coges el autobús de la línea 21 y llegas directo. Para ir al centro de Palma de Mallorca sale a cuenta usar la línea 1 de la EMT porque pasa muy a menudo y los billetes son baratos.
Casi todo el mundo se queda en hoteles inmensos. Muchos funcionan con la pulsera del todo incluido. Si prefieres cocinar tú mismo o no depender de los horarios del bufé tienes bastantes apartamentos turísticos. Es un sitio pensado de arriba abajo para grupos.
Antes era muy normal ver ofertas de cubos llenos de bebida para abaratar costes. El gasto final depende mucho de por dónde te muevas por la noche. Pagar una cerveza en un chiringuito de la arena siempre será más asequible que entrar a las discotecas de gama alta.
