Artà, en el noreste de Mallorca, está dominado por el Santuari de Sant Salvador, una fortaleza-santuario en lo alto de una colina desde la que se domina todo el pueblo y sus campos. A sus pies, el poblado talayótico de Ses Païsses conserva una de las mejores muestras de arquitectura ciclópea prehistórica de la isla.
El término municipal incluye las Coves d’Artà, un sistema de cuevas junto al mar visitado desde el siglo XIX, y tramos de costa virgen dentro de la finca pública de Sa Canova, entre pinares y dunas.