Llegas a Banyalbufar y lo primero que ves son los bancales cayendo en picado hacia el agua. Son muros de piedra seca que llevan ahí siglos. La gente del pueblo los sigue usando para cultivar la uva malvasía. Es un vino dulce que tuvo mucha fama en la Edad Media y que ahora unas pocas bodegas vuelven a embotellar a pequeña escala.
El pueblo es pequeño. Viven unas 524 personas entre calles muy empinadas de casas de piedra que miran directamente al Mediterráneo. Tienes Valldemossa a un lado y la frontera con Esporles, Puigpunyent y Estellencs cerrando el paso por los demás frentes. Con sus 1.805 hectáreas de término municipal, es una de las zonas con menos vecinos de toda la isla. Y se nota. Apenas hay zonas llanas junto al mar donde tumbarse y eso frena el turismo masivo casi por completo.
Defensas costeras y terrazas
Si te fijas en la línea de la costa, verás la Torre D’es Verger. Era un puesto de vigilancia para avisar de los barcos que se acercaban. En el mismo centro del pueblo quedan restos de cuando esto era un feudo señorial. Puedes ver el Claustro de sa Baronia y las ruinas de Sa Galera dando un paseo corto desde la plaza.
Pero lo que de verdad le da la forma a esta ladera es el sistema de terrazas o ses Marjades. Declaradas Patrimonio de la Humanidad. Cuesta imaginar el trabajo manual que supuso levantar tanta pared de piedra para ganar un poco de tierra cultivable a la montaña, sobre todo si te fijas en el desnivel del terreno. Si vas andando por los alrededores acabarás cruzándote con varias fuentes. La Font de Sa Menta suele llevar el agua bastante fría.
Días de fiesta y pescado a la plancha
El invierno aquí es muy tranquilo hasta que llega el 6 de enero. Celebran Sant Antoni y la rutina cambia por completo. La otra fecha grande cae a finales de verano. El 8 de septiembre celebran la Natividad de la Virgen María con sus fiestas patronales y se nota bastante más movimiento por el centro.
A la hora de sentarse a comer no vas a encontrar cartas kilométricas. Los restaurantes sirven sobre todo el pescado que traen las pequeñas barcas de la zona. Lo cocinan sin demasiadas complicaciones. Pescado fresco a la plancha, alguna guarnición de verduras y poco más.
Foto: Lopezsuarez, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Puedes llegar en autobús TIB, línea 200 — consulta la guía de líneas de autobús.
