Santanyí, en el extremo sureste de Mallorca, es célebre por la piedra de Santanyí, una arenisca dorada extraída de canteras locales que se usó para construir buena parte de La Seu de Palma y que da a las fachadas del pueblo un tono cálido muy característico.
Su término municipal incluye algunas de las calas más fotografiadas de Mallorca, como Cala Santanyí, Cala Llombards y Cala Mondragó, dentro del parque natural del mismo nombre, además de tramos cercanos a Es Trenc, en el límite con Ses Salines.