Prepárate para caminar. Olvídate de aparcar cerca de Cala Bóquer. El acceso a este tramo de costa exige moverse desde el puerto de Pollença, situado a unos 4 kilómetros, y hacer la ruta exclusivamente a pie.
El sendero cruza el valle de Bóquer durante unos 3 kilómetros. Te vas a llenar las zapatillas de polvo por el camino de tierra seca. Fíjate en las laderas de la montaña a mitad de trayecto. Hay un agujero natural en la roca conocido como l’ull de bou. También pasarás cerca de un antiguo horno de cal y de los restos del poblado romano de Bochoris. Pero no esperes encontrar paneles informativos. Nada de esto está señalizado y tienes que ir mirando al suelo o a las paredes para dar con ello.
Cuando llegas al agua ves un paisaje bastante crudo. Mide apenas 35 metros de largo por 40 de ancho. Casi siempre hay un fuerte oleaje golpeando contra la orilla. El baño aquí impone respeto. Y precisamente por el movimiento del mar es una zona excelente para hacer submarinismo si cargas con el equipo en la espalda.
La pesca también está permitida en esta zona. Muchos escaladores aprovechan las paredes del valle de acceso porque tienen varias vías equipadas. Trae agua y comida de sobra ya que no hay absolutamente nada edificado. Sueltas la mochila en las piedras y te metes al agua rápido si las olas te dan una tregua.
Foto: Olaf Tausch, vía Wikimedia Commons (CC BY 3.0).
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