En la punta este de Mallorca el sol sale antes que en el resto de la isla. Cala Ratjada ocupa ese extremo exacto. Fue puerto de pescadores. Y refugio de contrabandistas mucho antes de llenarse de hoteles. Su nombre viene de la forma dentada que hace la roca al chocar contra el mar. Hoy es un núcleo turístico grande. Sirve de base para recorrer las calas del levante mallorquín.
Barcas de pesca y terrazas al atardecer
El tráfico diario marca el ritmo en el agua. Las lanchas de recreo se cruzan con los llaüts pesqueros tradicionales. Hay un paseo marítimo que bordea toda esta zona portuaria. Al caer la tarde se llena de gente que busca sentarse frente al mar para notar la bajada de temperatura. En esta franja se concentran los locales de pescado fresco. Pero la alternativa de cenar en un chiringuito básico nunca falla.
El tramo de costa de Capdepera
El litoral cambia rápido en pocos kilómetros. Al norte tienes Cala Agulla. Es un arenal blanco rodeado por un pinar protegido donde el agua cubre muy poco al principio. A las familias les gusta bastante. El agua clara también atrae a la gente que viene a hacer snorkel. Tienes que llegar pronto en pleno verano si quieres clavar la sombrilla cerca de la orilla. Al sur está Son Moll. Esta es la playa urbana principal del pueblo y tiene la arena bastante más gruesa.
Luego está el cabo. Allí te encuentras Cala Gat tras caminar un rato desde el puerto. Es todo roca y agua profunda (perfecta para tirarse, no tanto para tumbarse a dormir). Y si conduces más hacia el sur llegas a Cala Mesquida. El viento suele pegar fuerte en ese arenal sin edificar.
El faro y las cuestas del interior
Subir al Faro de Capdepera a primera hora compensa por la luz del amanecer sobre el mar abierto. El edificio vigila desde lo alto del acantilado. Hay caminos de tierra por los bordes de la costa para ir en bicicleta. A diez minutos en coche cambias el paisaje por completo. Entras en el pueblo de Capdepera, con sus calles empedradas subiendo hacia el casco antiguo.
Desde el puerto de Cala Ratjada también salen barcos hacia Cala Torta o Cala Mitjana. Son zonas vírgenes a las que solo llegas navegando o tragando polvo por caminos de tierra con el coche.
Música junto al mar
Los pubs del paseo encienden los altavoces en cuanto oscurece. Hay locales con música en directo. Otros preparan cócteles en terrazas de diseño. La madrugada se alarga en un par de discotecas grandes. El público que anda por ahí está muy mezclado. Ves grupos de jóvenes de fiesta y familias que cenan tarde en la misma calle.
Datos para moverte por la zona
Palma y su aeropuerto quedan a una hora de coche. Puedes llegar usando la red de autobuses del TIB. Conectan la capital con casi toda la costa este. Alquilar un coche o una moto te quita el problema de depender de los horarios de las paradas. Dentro de Cala Ratjada circula un tren turístico pequeño. Hace la ruta hasta Cala Agulla repetidas veces al día. Funciona muy bien si no te apetece andar bajo el sol del mediodía.
Los hoteles de tres y cuatro estrellas ocupan las calles más cercanas al agua. Si prefieres dormir sin escuchar tráfico puedes buscar habitaciones en los agroturismos de Capdepera. Quedan a un par de kilómetros hacia el interior. El silencio allí es absoluto.
