Conduces por la llanura sur de Mallorca buscando la costa y casi seguro que pasas de largo por Campos. Es lo habitual. Pero si aparcas el coche y caminas un poco descubres un pueblo de origen medieval que conserva gran parte de su estructura original.
La plaza principal y los edificios señoriales
El Ayuntamiento ocupa un edificio del siglo XVII que antiguamente funcionaba como escribanía. Pegada a él verás una torre de defensa robusta del siglo XVI. Quedan cinco de estas torres en toda la zona. Hoy celebran los plenos municipales directamente dentro de esta.
A pocos metros de allí está el Casals de Can Pere Ignasi. Son tres casas señoriales unidas por dentro. Una familia del pueblo las cedió hace tiempo. El interior alberga el Archivo Municipal y la oficina de turismo local. También se instaló una sala de exposiciones y una Escuela de Cocina. Es un bloque de piedra bastante grande.
Y luego tienes la iglesia de Sant Julià. La parroquia principal sufrió una reconstrucción neoclásica en el siglo XIX. Si miras hacia arriba al entrar te encuentras una bóveda de madera pintada con estrellas. El campanario cuadrado desentona un poco con la fachada frontal porque en realidad es otra torre defensiva del siglo XVI reaprovechada. Tienen un museo con obras religiosas en alguna de las salas interiores.
La calle Convent y el agua termal
Caminando por la calle Convent te cruzas con el Antic Hospital. Es una estructura gótica del siglo XVI que en su época acogía a peregrinos y a enfermos de la zona. Ahora cuenta con un auditorio para eventos.
Un poco más adelante llegas al Convent de Sant Francesc de Paula. Lo fundaron en 1607. El claustro tiene dos galerías. La iglesia barroca del complejo se levantó usando las monedas que donaban los fieles del pueblo. Dentro guardan un órgano histórico bastante antiguo.
A las afueras del núcleo urbano están las Termas de Sant Joan de la Fontsanta. El agua brota a 38,7 grados. Es la única fuente termal de toda Mallorca. Se sabe que desde la Edad Media la gente venía a tratar problemas de piel o dolores reumáticos crónicos. El complejo incluye una pequeña iglesia y la estación termal. Si tienes pensado ir a bañarte, asegúrate de comprobar en internet si las instalaciones siguen abiertas al público general esta temporada, ya que la gestión de este tipo de recintos históricos suele cambiar con los años.
Caminando hacia la costa
El territorio de Campos llega hasta el mar a través de poblaciones como Sa Ràpita o Ses Covetes. Es Trenc es la playa de la que todo el mundo habla. Son tres kilómetros de arena clara y dunas protegidas por pinos. Al ser un Área Natural de Especial Interés no verás grandes bloques de hormigón estropeando la línea de la costa.
Hay servicios básicos para bañistas en los tramos principales.
Si quieres aislarte un poco puedes caminar por la orilla alejándote hacia Es Carbó o Es Pregons Grans i Petits. A estas calas vírgenes de arena blanca solo se llega a pie desde Es Trenc. No hay carreteras directas. Tener que caminar un buen rato por la arena bajo el sol desanima a la inmensa mayoría de la gente, así que son espacios excelentes para tumbarse a descansar escuchando el mar sin que nadie te moleste.
