Tienes las playas principales de la Colònia de Sant Jordi y luego está Es Cotó. Son unos 55 metros de costa que casi siempre tienen muy poca ocupación. El suelo es una mezcla de arena blanca de grano medio con bastantes rocas y algo de alga acumulada en la orilla. Y el agua parece una piscina natural. Muy tranquila. Justo enfrente verás el perfil de un pequeño islote que rompe la línea del horizonte.
Si buscas chiringuitos o socorristas vigilando, te has equivocado de sitio. La zona es semiurbana. Tienes hoteles y bloques de apartamentos cerca. Pero los servicios en la propia arena son básicos. Pasa el servicio de limpieza municipal y hay papeleras. Hay aparcamiento y una pasarela de madera para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida. Puedes alquilar una hamaca o una sombrilla si prefieres no tumbarte directamente sobre las piedras. Pescar está permitido.
Faltan bastantes comodidades. No vas a encontrar duchas para quitarte el salitre ni lavabos públicos. Olvídate de traer a tu perro o de montar una tienda de campaña. Tampoco es un tramo preparado para hacer submarinismo ni deportes náuticos. Vienes a bañarte un rato en un agua muy limpia sin aguantar grupos de gente pegados a tu toalla. Cuando te canses del sol tienes el puerto deportivo a un paseo muy corto andando.
Foto: Dirk Vorderstraße, vía Wikimedia Commons (CC BY 2.0).
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