Llegas a la zona de Son Jordi y te encuentras esta franja pegada al mar. Port Vell tiene unos 60 metros de largo pero apenas tres de ancho. Muy poco espacio para tirar la toalla frente al agua. En pleno verano se llena de vecinos de Son Servera que bajan a pasar la mañana. Apenas hay viviendas alrededor, solo mucha costa abierta.
La arena es blanca y fina. Se mezcla con algunas piedras sueltas al acercarte a la orilla. El oleaje casi no existe. Es una balsa. Perfecto para bañarse con niños de forma segura. Y tienes sitio de sobra para dejar el coche en los aparcamientos de las inmediaciones.
Servicios y equipamiento
Puedes alquilar hamacas y sombrillas si llegas temprano. Pasan a limpiar la playa y verás papeleras por la zona. Hay restaurantes para comer cerca, alojamientos y hasta unos teléfonos públicos de los que ya casi no se ven.
Pero ve sabiendo que es un sitio básico. No busques duchas ni lavabos. Tampoco hay servicio de socorrismo. Si necesitas bajar con silla de ruedas lo vas a tener muy complicado por la falta de pasarelas. Una playa de las de antes.
Verás a residentes de la zona con las cañas puestas a última hora de la tarde. En Port Vell la pesca sigue estando permitida. Ponen los aparejos en la orilla y esperan. Si buscas alquilar una embarcación tienes que irte al puerto deportivo de Cala Bona que queda cerca.
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