En la costa este de Mallorca te encuentras con Porto Cristo. Está bastante alejado de las zonas más masificadas de la isla. Este sitio tiene un origen pesquero que todavía se nota bastante en sus calles. Y la verdad es que mantiene ese ritmo de pueblo que vive de cara al agua, un lugar donde la gente suele venir atraída por las inmensas cavidades subterráneas de las afueras para luego acabar quedándose a pasar la tarde tomando algo frente al mar.
Las famosas Coves del Drac
Tienes que ver las Cuevas del Drach. Son cuatro espacios inmensos que se conectan por debajo de la tierra de forma natural, pasando por la cueva Negra, la Blanca, la de Luis Salvador y la de los Franceses. Todo en un recorrido donde el agua y los minerales llevan millones de años creando formas raras en el techo y el suelo. Al final llegas al lago Martel. Es uno de los lagos subterráneos más grandes que existen. Aquí apagan casi todas las luces y unos músicos aparecen tocando música clásica sobre unas barcas. Compra tu entrada con antelación si vienes en pleno agosto porque las colas para entrar pueden ser muy pesadas.
Calles peatonales y ruinas del siglo V
Si caminas por el centro histórico acabarás en el Passeig de la Sirena. Hay una escultura del artista Pere Pujol que le da nombre a este tramo. Justo ahí tienes terrazas para sentarte un rato frente a la bahía. La iglesia de la Mare de Déu del Carme domina la zona con su arquitectura neorrománica. Pero lo más antiguo de Porto Cristo está en Sa Carrotja. Quedan los restos de una basílica paleocristiana donde todavía se distingue una pila bautismal del siglo V entre las piedras.
El puerto y los barcos
Aquí los yates modernos comparten amarre con las típicas barcas de pesca mallorquinas. El Club Náutico lleva funcionando desde los años sesenta. En los locales de esta zona siempre ha sido tradicional pedir un buen arroz caldoso o una langosta. Eso sí, ten en cuenta que la oferta de restauración cambia mucho con las décadas. Da una vuelta por el muelle y comprueba qué sitios siguen abiertos hoy sirviendo el pescado fresco de la lonja local.
La arena del pueblo y las calas cercanas
La playa principal de Porto Cristo está literalmente pegada a los barcos. Es muy cómoda si no quieres coger el coche. Pero a muy poca distancia tienes Cala Anguila y Cala Mandia. El agua allí suele estar muy tranquila casi todos los días. Son zonas rocosas perfectas para hacer snorkel o alquilar un kayak un par de horas por la mañana.
El mercado y las formaciones de Hams
Las Coves del Drac tienen competencia cerca. Las Coves del Hams son conocidas por unas formaciones geológicas que parecen anzuelos, que es exactamente lo que significa la palabra «hams» en catalán. También tienen su propio lago subterráneo llamado el Mar de Venecia. El pueblo contaba tradicionalmente con un acuario dedicado a la fauna del Mediterráneo, aunque te recomiendo verificar en internet si las instalaciones siguen operando actualmente antes de planear la visita. Los domingos por la mañana suelen montar un mercadillo en el paseo. Es un buen momento para cruzarte con los vecinos y comprar algún producto artesanal antes de irte.
