Llegas a Sóller y ves de golpe todo el valle. Es una extensión enorme plantada de naranjos y limoneros en plena Serra de Tramuntana. Son unas 4.400 hectáreas de tierra fértil que hicieron rico a este pueblo en el siglo XIX exportando cítricos a Francia.
Y ese dinero francés dejó un rastro modernista en las calles. La fachada de la iglesia parroquial de San Bartolomé la diseñó un discípulo de Gaudí. Es un edificio que rompe por completo con la estética habitual de la isla.
Viven unas 10.000 personas aquí. El municipio limita con Fornalutx y Bunyola, con Deiá también muy cerca. Palma queda a 30 kilómetros. Puedes ir por carretera, pero el viaje de verdad se hace en el tren de madera de 1912. Cruza la sierra atravesando unos túneles centenarios bastante estrechos. Luego te bajas y puedes enlazar con un tranvía histórico que baja directo hasta el Port de Sóller.
Días de mercado y fiestas
Los sábados por la mañana cuesta un poco más caminar por el centro. El mercado municipal de abastos abre todos los días para la compra habitual. Pero el fin de semana montan un mercadillo en la calle que le cambia el ritmo a todo el pueblo.
Si vas en invierno, el 16 de enero celebran Sant Antoni. En mayo tocan las fiestas de Moros y Cristianos durante la segunda semana. Ocupan gran parte de las calles con mucho ruido y color. A finales de verano organizan las fiestas patronales por San Bartolomé (los días 23 y 24 de agosto).
Hacia la montaña
El mar tira mucho cuando hace buen tiempo. Aunque merece la pena alejarse un poco del agua y subir hacia la aldea de Biniaraix o caminar por Es Barranc. La Torre Picada sigue en pie desde el siglo XVII vigilando la costa.
Casi todo el mundo acaba comprando limones y naranjas antes de irse. Tienen fama por algo. También hay mucha tradición de trabajar la madera de olivo en la zona. O la confección de tapices y alfombras que algunos artesanos locales siguen tejiendo.
Para comer olvídate de la típica carta de playa. Pide unas sopes bullides. El tumbet es otra opción contundente. Y preparan unas alberginies farcides (berenjenas rellenas) que te arreglan el cuerpo después de pasar la mañana caminando por la sierra.
Foto: Enric, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Puedes llegar en autobús TIB, líneas 210 y 203 — consulta la guía de líneas de autobús.
