Llegas a la zona de Cala Ratjada y lo primero que te encuentras es Son Moll. Es el arenal urbano que hace de puerta de entrada a esta parte de Capdepera y en pleno verano vas a ver la arena bastante llena desde primera hora de la mañana. Tiene unos 150 metros de largo. La franja principal es de arena muy blanca frente al mar y luego asoma algo de roca en los extremos. Justo detrás discurre un paseo marĂtimo asfaltado donde la gente camina mirando las cristaleras de los grandes hoteles.
El agua suele estar muy tranquila. Hay un oleaje moderado que permite bañarse sin estar pendiente de fuertes corrientes de fondo. Y por eso tiene la Bandera Azul colgada cada temporada en el mástil. Este certificado confirma que las instalaciones de la playa funcionan correctamente. La Cruz Roja monta su puesto de vigilancia durante los meses de más calor y señalizan cualquier peligro en el agua. Por la noche o a primera hora pasan las máquinas de limpieza para dejar la arena lisa y vaciar las papeleras.
Servicios y entorno
Aparcar el coche cuesta un poco si llegas a mediodĂa. Hay unas cien plazas habilitadas en los alrededores. Pero si prefieres no conducir tienes la opciĂłn de subir al autobĂşs de lĂnea que cubre la ruta directa desde Palma y te deja a pocos pasos del agua sin tener que dar vueltas buscando un hueco en la calle.
En la propia playa puedes alquilar una tumbona con sombrilla pidiéndola en el quiosco. También hay duchas públicas de uso libre y unos lavabos. El acceso a la arena para personas con movilidad reducida se hace mediante una pasarela de madera fija. Si caminas hacia la izquierda por el paseo verás los amarres del puerto deportivo de Cala Ratjada un poco más adelante. Allà se concentran varios locales para comer con la vista puesta directamente en la costa.
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