Llegas a la urbanización de Cala d’Or en Santanyí y te encuentras esta franja de arena rodeada de bastante vegetación. Mide apenas 40 metros de largo por 25 de ancho. Es muy pequeña. El agua casi nunca se mueve y eso facilita bastante el baño cuando simplemente quieres meterte y flotar un rato sin preocuparte del oleaje.
Y en verano está a rebosar. Al ser un entorno semiurbano atrae a mucha gente que baja temprano de los apartamentos para coger sitio junto a la orilla. La arena es blanca y de grano medio, de ese tipo que no se queda pegada a la piel mojada y se sacude rápido al levantar la toalla. Tienes rocas en los laterales donde algunos dejan las mochilas cuando ya no cabe un alfiler en el centro de la playa.
Accesos y equipamiento
El coche lo puedes aparcar en la misma zona porque hay plazas en las calles de la urbanización. También llega una línea de autobús directa desde Palma. Ves unas duchas y unos lavabos a un lado de la arena. Pero son de uso exclusivo para los clientes del hotel que hay justo detrás. Ven con eso en mente porque si no te alojas allí no te van a dejar usarlos.
La Policía Local patrulla por la costa con frecuencia. Tienes suficientes papeleras repartidas por el perímetro para tirar lo que necesites. El puerto deportivo de Cala Llonga queda muy cerca andando. Si te acercas caminando por el borde del mar puedes ver los barcos amarrados y a los dueños limpiando el equipo en las cubiertas antes de salir a navegar.
Foto: Xxlstier, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
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