El agua es completamente transparente y choca contra una mezcla de roca y arena muy blanca. Mide apenas 50 metros de largo por 15 de ancho. Es un tramo de costa en Santanyí que sigue sin urbanizar. Y se nota en lo bueno y en lo malo. Faltan servicios básicos. No hay lavabos ni socorrista. Tampoco un quiosco para comprar agua. Solo tienes piedra, arena fina y la gente que haya llegado antes que tú. El mar suele estar muy tranquilo aquí. Es un sitio excelente para bucear un rato o simplemente nadar. Alguien estará tomando el sol sin bañador sobre una roca plana.
Aparcamiento y el tramo a pie
Olvídate de aparcar en la misma cala. Cortaron el acceso en coche a la urbanización de Cala s’Almonia en mayo de 2017. Tienes que buscar hueco en la primera calle de Cala Llombards. Entran unos 30 vehículos en total. Si llegas tarde tocará dar vueltas un buen rato. Otra opción es coger el autobús desde Santanyí para quitarte el problema de encima. El camino a pie te lleva unos 15 minutos. Pasas por delante de unas casetas de pescadores viejas en Cala s’Almunia y luego toca bajar hacia el agua. Las escaleras de piedra están en bastante mal estado. Cualquier adulto baja sin problemas si mira bien dónde pisa, pero mejor no vayas cargado con sillas pesadas y sombrillas enormes porque la tierra suelta del último tramo resbala.
Cuándo ir
Un martes a primera hora. Ese es el momento adecuado. Si te presentas un fin de semana en plena temporada alta al mediodía apenas vas a tener sitio para dejar la toalla. El tamaño del lugar no da para mucho más. Muchos deciden fondear directamente. Si llevas barco el puerto deportivo más cercano lo tienes en Cala Figuera. Las condiciones para hacer submarinismo son excelentes gracias a la falta de oleaje. También está permitida la pesca. Madruga un poco. Tírate al agua antes de que baje todo el mundo.
Foto: Friedrich Haag, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
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