Vas a caminar algo más de dos kilĂłmetros cruzando terreno privado. Para llegar a Cala Bota hay que atravesar la finca C’an Roig tomando el primer desvĂo a la derecha nada más empezar la ruta. El camino es puro pedregal. Lleva calzado cerrado. Y sobre todo no te salgas del trazado marcado en ningĂşn momento. Los dueños de la finca permiten el paso peatonal pero es fundamental respetar sus lindes territoriales para evitar problemas.
Una vez en la costa tienes una franja de unos 38 metros de largo por 17 de ancho. AquĂ no vas a ver arena. El suelo es todo grava y cantos rodados sueltos que resultan bastante incĂłmodos si vas descalzo. El agua suele estar completamente en calma, un detalle que agradecen mucho los aficionados al submarinismo. De hecho la claridad del fondo hace que valga la pena cargar con las gafas de buceo durante todo el trayecto a pie. TambiĂ©n se permite la pesca. Al tratarse de un entorno totalmente aislado y con una ocupaciĂłn bajĂsima, muchos visitantes aprovechan para practicar el nudismo con tranquilidad.
Un espacio sin urbanizar
Olvida cualquier tipo de comodidad en este rincĂłn del municipio de Manacor. No hay papeleras ni socorristas. Tienes que llevar contigo absolutamente todo el agua y la comida que vayas a necesitar. Porto Colom es el puerto deportivo más prĂłximo por si llegas navegando, aunque la inmensa mayorĂa de la gente viene caminando desde Calas de Mallorca.
Si vas en invierno o despuĂ©s de unos dĂas de lluvia intensa es muy probable encontrarte con un pequeño estanque natural justo antes de la orilla. Se forma por el agua dulce que arrastra el torrente y se queda estancada ahĂ mismo, cambiando por completo la imagen seca que tiene la cala durante los meses de verano.
Foto: Olaf Tausch, vĂa Wikimedia Commons (CC BY 3.0).
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