Te plantas en la urbanización de Cala d’Or y encuentras esta franja de arena blanca y rocas. Mide unos cien metros. Hay bastante espacio para tirar la toalla si la comparas con otras zonas de Santanyí que se llenan enseguida. Y el agua parece una piscina casi siempre. Los pinos crecen muy cerca de la orilla y dan una sombra natural que se agradece bastante si te toca bajar a la playa un martes de agosto a pleno sol.
Servicios y entorno
Tienes todo a mano. Un chiringuito montado en la misma arena te soluciona la bebida. Hay duchas públicas. También lavabos y equipos de limpieza que pasan vaciando las papeleras. Puedes alquilar una hamaca si no te apetece cargar con los bártulos desde el apartamento. Caminas unos metros por la zona asfaltada y te topas con varios restaurantes seguidos. El puerto deportivo de Cala Llonga queda muy cerca andando por esa misma calle.
Acceso y consejos prácticos
Pero dejar el coche cerca en pleno verano requiere mucha paciencia. Las calles colindantes se saturan rápido. Mucha gente opta por coger el autobús de línea directa que viene de Palma y te deja al lado. Es una playa muy vigilada por los socorristas y la Policía Local suele dejarse caer por la zona de baño.
Está permitido pescar desde las rocas laterales. Quedan un par de teléfonos públicos de los antiguos instalados cerca del acceso principal por si te quedas sin batería en el móvil.
Foto: S. Plaine, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
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