Tienes que llegar pronto si quieres coger sitio. Caló des Homos Morts mide apenas 35 metros de largo por 25 de ancho. En pleno verano el nivel de ocupación sube muchísimo y la arena blanca de grano fino desaparece rápido bajo las toallas. Pero el entorno mantiene un aspecto bastante natural gracias a la cantidad de vegetación que crece a la espalda de la playa. Hay rocas intercaladas en la misma orilla que complican un poco clavar la sombrilla a la primera.
Olvídate de las comodidades de otras playas urbanas. Aquí no vas a encontrar duchas públicas ni baños. Tampoco hay puesto de socorrismo o un quiosco para comprar bebida. Tienes que traer todo lo que vayas a necesitar en tu propia mochila. Lo que sí tienes garantizado es una zona de aparcamientos en las inmediaciones.
El agua suele estar muy en calma. Te puedes dar un baño largo sin tener que pelear con las corrientes. Y es un rincón excelente para ponerte las gafas de bucear. El submarinismo está muy recomendado en esta zona por las formaciones de los laterales. También verás gente practicando la pesca con caña. Ten en cuenta que aunque haya hoteles cerca no está permitido acampar ni bajar a la arena con tu mascota.
El camino hasta el agua
La ruta caminando empieza en el arenal de al lado. Primero debes dirigirte a Caló de sa Torre para entrar en un sendero de tierra que avanza encajonado entre la línea de la costa y los muros de los hoteles buscando el hueco hasta la orilla. Es un tramo corto.
Existe la opción de venir en transporte público usando la línea de autobús directo que sale desde Palma. Y para los que navegan el puerto deportivo de Porto Petro queda al lado. Amarras la embarcación allí, sales a la carretera asfaltada y terminas haciendo el mismo paseo a pie hasta tocar la arena.
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