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Can Picafort, la bahía de Alcúdia y la Necrópolis de Son Real

Estás en la costa noreste de Mallorca. La bahía de Alcúdia tiene una franja de arena larguísima llamada Playa de Muro y justo ahí queda Can Picafort. Pasó de ser un pequeño pueblo de pescadores a mediados del siglo XX a llenarse de turistas alemanes y británicos que llevan décadas veraneando en la misma zona. Y se nota bastante en el ambiente de las calles.

Del puerto a Son Bauló

El agua aquí apenas cubre. Las familias vienen a esta parte de la isla porque los niños pueden caminar hacia adentro sin peligro. Alquilar una hamaca y una sombrilla para pasar el día es lo más cómodo (los precios cambian dependiendo de si vienes en pleno verano o a final de temporada). Caminar por el paseo marítimo te lleva directo desde el puerto deportivo hasta la zona de Son Bauló.

Cuesta muy poco alquilar una bicicleta para hacer este trayecto llano o simplemente ir paseando y parar a tomar algo en los chiringuitos y restaurantes de la costa mientras se pone el sol.

Las tumbas en el islote

La mayoría de la gente viene a bañarse. Pero Can Picafort tiene la mayor concentración de yacimientos arqueológicos de toda la isla. La Necrópolis de Son Real es un cementerio de las épocas talayótica y post-talayótica. Está literalmente en un islote de piedra frente a la costa.

Ver los ritos funerarios de los primeros pobladores de la isla sobre la roca choca bastante cuando llevas toda la mañana pensando solo en la playa. El enclave está gestionado para su conservación.

Los caminos de S’Albufera

Cientos de aves migratorias y residentes paran en la Reserva Natural de S’Albufera. Es el humedal más importante de Baleares y queda al sur del núcleo urbano. Te alquilas una bici y te metes por los senderos planos para ver pájaros en silencio lejos de las calles principales.

Te cruzas con algún aficionado al birdwatching caminando con prismáticos buscando especies que apenas se inmutan cuando pasas pedaleando a su lado por las rutas de tierra.

Comer junto a los barcos

El puerto deportivo concentra la oferta de deportes náuticos. Si buscas dónde comer, vas a encontrar bastantes restaurantes por esta zona mezclando el pescado fresco local con opciones de cocina internacional. Así que te sientas en una terraza y miras cómo se mueven los barcos en el muelle. Es una opción muy práctica para cerrar el día.