Llegar a Son Real requiere un poco de esfuerzo fĂsico. Y eso es exactamente lo que la salva de las aglomeraciones habituales en la bahĂa de AlcĂşdia. Para pisar esta franja costera de Santa Margalida tienes que entrar primero por una finca pĂşblica. Dejas el coche en el aparcamiento y te toca caminar unos dos kilĂłmetros a pleno sol por un sendero de tierra que se hace un poco largo si vas muy cargado.
Al final del camino te espera un arenal rĂşstico de kilĂłmetro y medio de largo por unos veinte metros de ancho. Tienes tramos de arena blanca muy fina, pero tambiĂ©n zonas enteras cubiertas de piedras y rocas oscuras. El mar mantiene un oleaje moderado casi todos los dĂas. Hay espacio de sobra para poner la toalla sin tener a nadie pegado, ya que la ocupaciĂłn se queda en niveles medios durante todo el verano.
Servicios y entorno
La barrera de la finca pública que da acceso a la playa abre a las nueve de la mañana y cierra a las siete de la tarde en punto. Calcula bien tu tiempo de vuelta para no encontrar el paso cerrado cuando decidas irte a casa.
Existe la opción de alquilar una bicicleta para hacer más rápido el trayecto de ida. El problema es que el camino termina de golpe en un tramo de escaleras. Bajar los escalones cargando con la bici a pulso resulta bastante incómodo. Mejor ir andando directamente.
No vas a encontrar chiringuitos ni baños públicos. Tampoco hay socorrista ni duchas. Mantienen un servicio básico de limpieza con algunas papeleras repartidas por la parte de atrás de la arena. Curiosamente, en medio de este entorno sin urbanizar, alguien monta unas cuantas hamacas de alquiler durante la temporada de verano.
Si traes la caña, las zonas rocosas de los extremos son un buen sitio para pescar desde la orilla. Y si necesitas una referencia marĂtima en la zona, el puerto deportivo más cercano es el Club Náutico Serra Nova.
Foto: Olaf Tausch, vĂa Wikimedia Commons (CC BY 3.0).
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