Llegas a la urbanización de Cala Ratjada en Capdepera y ves a la gente yendo hacia el mismo sitio. Pero justo al lado de la concurrida Cala Gat tienes La Cova. O sa Cova, si preguntas a los vecinos que bajan a bañarse aquí. Es una franja de rocas de unos 60 metros de largo por apenas 5 de ancho. Cero arena.
Y eso es lo que mantiene lejos a las multitudes. Tienes varios accesos al agua perfectamente habilitados para tirarte directamente al mar. La ocupación suele ser bajísima. Te garantiza un rincón silencioso mientras la playa de al lado está llena de toallas.
El terreno y el baño
Aquí pisas grandes rocas redondeadas que los locales llaman bolos. Olvídate de clavar la sombrilla o buscar una superficie blanda para la espalda. El oleaje se mantiene casi siempre moderado, así que puedes entrar al agua sin mucha pelea con la corriente. Es la costa de Mallorca en su versión más seca y directa.
No hay paseo marítimo ni sombra natural. Te sientas en una piedra plana a secarte al sol con la sal pegada a la piel. Una rutina bastante espartana para los que huyen de los servicios de alquiler.
Lo que hay y lo que falta
Aparcar por la zona es fácil porque hay plazas habilitadas. A partir de ahí dependes totalmente de tu mochila. Faltan duchas para quitarse el salitre y lavabos. Tampoco verás un quiosco para comprar agua fría, ni socorristas vigilando la zona o banderas azules que te indiquen el estado del mar.
Si buscas hacer deportes náuticos o submarinismo, esta cala no te va a servir. No hay pasarelas para sillas de ruedas ni embarcaderos. Olvídate también de encontrar restaurantes o columpios cerca. No es zona para hacer caminatas, y tampoco se practica el nudismo. Las mascotas se tienen que quedar en casa. La acampada está totalmente prohibida. Básicamente es un trozo de costa crudo donde solo hay piedra grande.
Planificando el día
La pesca con caña sigue estando permitida. Es fácil cruzarse con algún vecino con el sedal tirado al agua a primera hora de la mañana. Curiosamente, las guías oficiales marcan el Port de Sóller como el puerto deportivo de referencia para los barcos que pasan por aquí.
Trae agua suficiente y algo para protegerte del sol si planeas aguantar el calor del mediodía. Su fácil acceso desde el coche la hace muy cómoda para una visita rápida. Bajas, nadas un rato en un entorno donde nadie te molesta, te secas y sigues tu ruta. Así de simple.
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Fotografía: Joan Gené, via Wikimedia Commons
