Dos paredes de roca de 200 metros de altura caen a plomo sobre el mar. Eso es lo primero que ves. El Torrent de Pareis es la desembocadura de un cauce encajonado en el municipio de Escorca y apenas mide unos 30 metros de largo por 15 de ancho. La ocupaciĂłn suele ser altĂsima casi cualquier martes de verano porque la gente se amontona para bañarse en este pasillo natural. Y aunque el terreno se mantiene sin urbanizar, olvĂdate de estar solo.
Entrar al agua
Pisar descalzo es mala idea. El suelo mezcla tramos de arena dorada muy fina con cantos rodados enormes que te destrozan los pies si vas sin escarpines. El oleaje se mantiene moderado casi siempre. Esto crea unas condiciones perfectas para hacer submarinismo bajo la sombra constante de los acantilados. Para llegar hasta el agua tienes que caminar cruzando dos túneles peatonales oscuros y húmedos que conectan directamente con sa Calobra. Allà mismo, a unos 300 metros, están los restaurantes y el resto de servicios básicos que aquà no vas a encontrar. Si vienes navegando te interesa saber que el puerto de Sóller queda como la opción más cercana.
Rutas y falta de comodidades
Bajar caminando por el propio torrente es una ruta dura de saltos entre bloques de piedra que te llevará entre 5 y 6 horas. Pero la inmensa mayorĂa de los visitantes simplemente deja su vehĂculo en el aparcamiento habilitado. Una vez en el agua estás por tu cuenta. Falta cualquier tipo de infraestructura como duchas o puesto de socorristas. Tienes que llevar agua de sobra y cargar con la basura de vuelta al coche porque el entorno carece de papeleras y a veces la humedad de la costa se te pega a la ropa mientras esperas a los demás de tu grupo para iniciar la subida.
Foto: Olaf Tausch, vĂa Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).
