El Torrent de Pareis corta la roca de la Sierra de Tramuntana hasta desembocar en el mar. Fue declarado Monumento Natural en 2003. Bajar por este barranco de piedra caliza requiere usar las manos casi tanto como los pies. Tienes que abrirte paso por un cauce seco lleno de enormes bloques de piedra que caen de las paredes. Y en verano el calor aprieta bastante allí abajo. La humedad de la costa choca de frente con el aire estancado del cañón.
La bajada por las rocas
Empiezas en el collado de sa Batalla, en Escorca. Bajar hasta la cala de Sa Calobra te llevará entre seis y siete horas de saltos constantes. Hay un paso vertical conocido como la primera trepada que suele atascar a mucha gente. Lleva tu propia cuerda de unos diez metros en la mochila. A veces encuentras tramos de cuerda vieja atados a la roca por personas que pasaron semanas antes. No te fíes nunca de ese material desgastado por el sol. Saca tu equipo y asegúrate tú mismo. El terreno castiga muchísimo las botas. Unas suelas lisas o gastadas aquí son garantía de accidente.
El problema de las pozas
Entre mayo y septiembre el riesgo de lluvias torrenciales baja. Pero el cauce nunca está seco del todo. Las tormentas de verano dejan charcos profundos de agua estancada. A veces te obligan a nadar con la mochila en alto cerca del tramo final de la ruta. El olor a cieno se nota mucho antes de llegar a esa zona. La mayoría prefiere hacer la ruta de bajada para ver venir los saltos de frente. Te machaca las rodillas. Aun así es la forma más lógica de gestionar los desniveles sin quemar las piernas en las primeras dos horas de caminata.
Logística de transporte
Dejar el coche en Escorca significa que tienes que volver a por él cuando llegues a la playa de Sa Calobra. El aparcamiento de tierra junto al restaurante se llena rapidísimo los fines de semana. Una vez llegues abajo a la cala, la salida por mar es tomar un barco de pasajeros hacia el Port de Sóller. El oleaje dicta si esos barcos salen o se quedan en puerto.
Si el mar está mal tendrás que buscar el autobús del TIB. Tienen un servicio de verano que sube por la carretera de curvas de vuelta hasta Escorca. Los horarios de la tarde son bastante estrictos. Perder el último autobús te deja tirado en una zona turística donde todo cierra pronto. Un taxi para volver arriba cuesta un dineral si tienes la suerte de que alguno acepte el viaje a esas horas.
La zona cerrada del desfiladero
Las paredes miden unos 200 metros de altura en los puntos más angostos. Hay tramos donde apenas entra luz directa y la temperatura cae de golpe. Ahí viven especies de caracoles oscuros que no se encuentran en ninguna otra parte de la isla. Intenta pisar siempre por las zonas de piedra desnuda para no destrozar las plantas pequeñas que sobreviven en los pocos márgenes con tierra.
Rescates y preparación
La Guardia Civil saca a gente de este barranco todos los años. Excursionistas que entran con zapatillas de asfalto o que calculan mal las horas de sol. Mete un frontal en la mochila y bastante más agua de la que crees necesitar. En la zona central del cañón no hay nada de cobertura. Si alguien del grupo se tuerce un tobillo, tendréis que caminar un buen rato hasta encontrar señal para llamar a emergencias. Si ves que el terreno supera tu nivel en el primer bloque grande de piedra, date la vuelta.
Fotografía: mallorca-camins.info (archive)
