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Llucmajor: el municipio más grande de Mallorca entre la piedra dorada y el mar

El municipio más extenso de Mallorca está en el sur y ocupa buena parte de la Bahía de Palma. Estás a unos 30 kilómetros de la capital. Llucmajor tiene la escala suficiente para albergar desde el ruido de s’Arenal hasta la calma de los pueblos pesqueros. Y no tienes que elegir. El trayecto en coche entre un ambiente y otro se hace corto.

El casco histórico en el interior

Los edificios de esta zona están levantados con piedra de Santanyí. Esa piedra dorada que cambia de color cuando cae el sol. La Iglesia de San Miguel domina la Plaça d’Espanya y la construyeron entre los siglos XVIII y XIX sobre un templo gótico antiguo. Hoy es la iglesia más grande de toda la isla después de la Catedral de Palma.

Luego está el Passeig de Jaume III. Allí verás una escultura de bronce que representa al infante Jaime sosteniendo el cadáver de su padre. Fue el último rey privativo de Mallorca y su batalla final ocurrió precisamente en estas tierras.

La gente de aquí vivía de hacer zapatos hasta bien entrado el siglo XX. En la Plaça del Sabater hay un monumento de piedra dedicado a ese oficio. Si caminas un poco más llegas al antiguo Convento de San Buenaventura. Su claustro funciona ahora como centro cívico. Por esa misma zona te cruzarás con la estatua de la poeta local Maria Antònia Salvà.

S’Arenal y las calas del suroeste

El litoral cambia de forma drástica según la zona que pises. En un extremo tienes s’Arenal. Es la continuación natural de la Playa de Palma y cuenta con una infraestructura turística enorme llena de chiringuitos y servicios a pie de calle. Arena fina y movimiento constante. Mucha gente busca exactamente eso.

Hacia el suroeste el terreno se vuelve agreste y la costa se rompe. Cala Pi toma su nombre del torrente que desemboca justo en la arena. El agua aquí cubre poco. Tienes un sendero peatonal que sale de allí mismo y te lleva directo a Cala Beltrán. Esta última no tiene ninguna urbanización alrededor.

Si prefieres meterte al agua con unas gafas de bucear necesitas fondos de roca. La zona de Cala Blava agrupa varias calas pequeñas de urbanizaciones residenciales como el Caló de Ses Lleonardes o el Caló d’Es Mercadal donde la ocupación suele mantenerse tirando a baja y puedes dejar la toalla sin pelear por un hueco en la piedra. Son aguas muy tranquilas.

Logística para ver ambas zonas

Dedicarle el día a Llucmajor implica mover el vehículo. Por la mañana pisas las plazas del centro para ver la arquitectura civil. Después de comer bajas a la costa. Tienes calas de roca casi vacías y playas larguísimas a un rato de distancia por carretera.