Si conduces hacia el sur desde Palma acabarás notando cómo el paisaje se vuelve decididamente llano. Estás entrando en el término de Campos. Este municipio abarca unas 14.783 hectáreas de clara vocación agrícola. Toca el mar y limita con Llucmajor, Porreres y Felanitx. También comparte fronteras con Santanyí y Ses Salines. A principios de la década de 2000 rondaba los 6.600 habitantes y ha sabido mantener ese aire de pueblo compacto de casas encaladas. Al caminar por sus calles a veces intuyes los patios interiores que se esconden tras las fachadas cerradas de las viviendas, aportando sombra a los vecinos durante los meses de más calor.
El centro del pueblo
La vida del municipio gravita en torno a la iglesia parroquial de Sant Julià. Está dedicada a San Julián y Santa Basilisa. Lo curioso de este templo es que guarda un cuadro atribuido a Murillo. Pasa desapercibido para la inmensa mayoría de los visitantes que entran a mirar el altar y se marchan en menos de cinco minutos. Y hay más arquitectura religiosa repartida por el término municipal. Puedes acercarte a ver el convento de los Mínimos o los oratorios de San Blas y El Palmer si te sobra tiempo una tarde.
Calendario y mercados
Los jueves y los sábados las calles se llenan de puestos. Es el mercado semanal. Resulta un buen momento para cruzarte con la gente local y comprar productos frescos directamente a los agricultores de la zona. El resto del año el ritmo cambia según las fechas festivas. Todo empieza pronto con la celebración de San Julián el 9 de enero. Luego llegan citas de peso como la Fira de Maig y las fiestas de la Mare de Deu d’Agost en pleno verano, para cerrar la programación fuerte con Sa Fira en octubre.
Comida y entorno
En los comercios de toda la vida verás dulces de su rica tradición pastelera conviviendo con frascos de alcaparras y champiñones en conserva. La gastronomía tradicional aquí no se anda con rodeos. Pide unas sopas mallorquinas en un bar local y entenderás por qué los trabajadores del campo necesitaban platos así de contundentes para aguantar la jornada. También destacan los derivados lácteos y los embutidos, sobre todo la clásica sobrasada y los butifarrones.
Saliendo del núcleo urbano te topas con los baños de San Juan de la Font Santa. Tienen bastante fama por las propiedades de sus aguas. Pero la realidad es que gran parte de la gente que cruza Campos lo hace buscando la playa. El litoral del municipio se ha librado en buena medida de las urbanizaciones masivas que dominan otras zonas del sur. Siguiendo la carretera terminas llegando a Ses Covetes. Justo ahí empieza la arena de Es Trenc, un arenal inmenso de aspecto virgen que sigue atrayendo a miles de personas en cuanto se despeja el cielo.
Foto: Araceli Merino, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).
Puedes llegar en autobús TIB, líneas 501, 403 y 517 — consulta la guía de líneas de autobús.
