El norte de Mallorca tiene otra cara. Santa Margalida es un municipio partido en tres núcleos distintos que te muestran cómo es la vida aquí cuando te alejas de las grandes aglomeraciones. Tienes el pueblo de interior con su ritmo pausado de toda la vida. Luego bajas a la costa y te encuentras con Can Picafort y Son Serra de Marina.
Arenales inmensos y calas despejadas
La playa de Can Picafort suma 13 kilómetros de arena blanca y fina. Se alarga hasta conectar con la vecina Alcudia bordeando el Parque Natural de s’Albufera. Aquí el agua apenas tiene oleaje. Verás a bastante gente practicando vela o paddle surf muy cerca de la orilla.
Si caminas hacia la zona de Son Bauló el paisaje cambia de golpe. Esta playa queda justo en la desembocadura de un torrente. Los árboles llegan casi hasta la arena y dan una sombra natural que se agradece mucho a mediodía cuando el sol aprieta.
El tramo más rústico es Sa Canova. Son 6 kilómetros de costa protegida como Área Natural de Especial Interés desde 1991. Es un terreno que mezcla tramos de dunas conservadas con rocas sueltas y arena fina.
Y luego está Son Serra de Marina. Mide 400 metros de largo por unos 100 de ancho. Suele tener el agua mucho más movida. Es el punto exacto donde van los surfistas y los que hacen windsurf. Al no haber grandes bloques de edificios a pie de playa sobra el espacio para dejar la toalla sin agobios.
Tumbas junto al mar y arquitectura gótica
En el centro del pueblo vas a ver la iglesia de Santa Margalida. Empezaron a levantarla en el siglo XIII justo después de la conquista catalana. Lo que queda hoy en pie es sobre todo un edificio gótico construido entre los siglos XIV y XVI. La portada barroca se la añadieron bastante tiempo después.
En la costa tienes la Finca Pública de Son Real. Justo al borde del agua está su necrópolis. Es un cementerio antiguo que funcionó desde la Edad del Hierro hasta que llegaron los romanos y tiene 109 tumbas de piedra. En ellas encontraron los restos de más de 300 personas. Puedes llegar caminando por el sendero de tierra interior de la finca o directamente por la costa desde Son Bauló si te apetece dar un paseo largo pegado al mar.
Muy cerca de allí queda el conjunto talayótico de Son Real. Está en la entrada hacia Son Serra de Marina y data del año 1300 a.C. Destaca un talayot de planta cuadrada enorme. Las piedras que usaron para construirlo son gigantescas y te dan una idea de cómo se construía en la prehistoria de la isla.
Cómo moverte y cuándo ir
Necesitas un coche de alquiler para moverte bien por esta zona. Las distancias entre el interior y la costa no son larguísimas pero depender del transporte público te va a limitar mucho los horarios. La carretera principal que une Can Picafort con Artà es la ruta directa que debes tomar para entrar a la finca de Son Real.
La primavera y los primeros meses de otoño son la mejor época para venir. Hace buen tiempo y puedes caminar por los yacimientos de piedra sin soportar el calor de pleno agosto. Aunque si coincides aquí en julio podrás ver las fiestas patronales del pueblo con sus procesiones y los bailes de los «cossiers».
Para hacer cualquier trámite o buscar información local el ayuntamiento principal está en el pueblo de Santa Margalida. Lo encuentras en el Passatge des Pouàs. Tienen oficinas más pequeñas en la costa para no tener que subir al pueblo. La de Can Picafort queda en la Plaza Ingeniero Gabriel Roca. Y si estás en Son Serra de Marina atienden en la Calle Llarga.
