La Serra de Tramuntana ocupa unos 90 kilómetros de pura roca desde el cabo de Formentor hasta la isla de Sa Dragonera. Esta barrera montañosa frena los vientos del norte antes de que barran el resto de Mallorca. Los muros de piedra seca o ‘marjades’ aguantan las laderas de la sierra desde la época árabe. Hoy siguen sosteniendo campos de olivos y viñedos. Arriba del todo está el Puig Major con sus 1.445 metros. Es el pico más alto. Ese relieve crea un clima húmedo que notarás en cuanto dejes atrás la costa y te metas por la carretera Ma-2141 entre acantilados cerrados.
Caminar por la Ruta de Pedra en Sec
Si vienes a caminar, acabarás en la GR 221. Casi todo el mundo la llama Ruta de Pedra en Sec. Cruza la sierra a lo largo de unos 100 kilómetros pasando por lugares como Estellencs y bajando hasta Valldemossa. Y no hace falta hacerla del tirón.
Un tramo bastante accesible es el que une Valldemossa con Deià. Tardas unas tres o cuatro horas. Vas viendo el mar casi todo el rato mientras pasas bajo la sombra de encinas viejas. Las subidas al Puig de l’Ofre o al Massanella exigen bastante más pulmón. Duermas donde duermas, los refugios públicos se llenan en los meses buenos. Tienes que reservar tu cama con varios meses de margen si quieres asegurarte un sitio bajo techo.
Los pueblos de piedra
Valldemossa es famosa por la Cartuja y porque Chopin pasó un tiempo por allí con George Sand. Un poco más arriba en el mapa aparece Deià. El cementerio del pueblo mira directamente al Mediterráneo desde lo alto de la colina. Luego te encuentras con las calles empinadas de Fornalutx. Para llegar a Sóller puedes coger un tren de madera antiguo que sale desde Palma, que cruza huertos enteros llenos de naranjos y limoneros antes de dejarte en la plaza mayor.
Las curvas hacia Sa Calobra
Bajar a la playa cuesta lo suyo. La carretera hacia Sa Calobra enlaza curvas de herradura que caen hacia el mar en un trazado bastante radical. Al llegar abajo encuentras una cala que suele estar llena de gente y la salida natural del Torrent de Pareis. El cañón en sí es inmenso.
Atravesar el desfiladero completo requiere permisos específicos y saber bien lo que haces, pero cualquiera puede andar los primeros metros desde la playa para ver las paredes de roca kárstica desde abajo sin meterse en una caminata técnica.
Bicicletas y puertos de montaña
Las carreteras asfaltadas de la sierra atraen a muchos ciclistas profesionales. Otros vienen a probarse en las rampas del coll de Sóller. Puedes alquilar una bicicleta para hacer la subida directa desde Sa Calobra. El asfalto está en buenas condiciones por lo general. Aunque el arcén a veces brilla por su ausencia y tienes que compartir un espacio muy estrecho en los tramos de más pendiente.
Lo que necesitas saber antes de ir
Los meses de abril a junio y de septiembre a octubre tienen el clima más razonable para moverte por la montaña. Si intentas hacer rutas largas en pleno verano, el calor te va a pasar factura rápido. Así que necesitas muchísima más agua en la mochila de la que sueles calcular en un día normal, además de gorra y un calzado que te sujete bien el pie.
Un coche de alquiler te da libertad para llegar al inicio de los senderos a primera hora de la mañana. El transporte público funciona, pero los autobuses y el tren de Sóller tienen horarios limitados que se reducen todavía más en la temporada de invierno.
No improvises con los alojamientos ni con los sitios para comer. Las mesas libres en los restaurantes pequeños desaparecen enseguida. Las plazas de los refugios y las bicicletas de alquiler vuelan igual de rápido.
